Preguntas frecuentes
En esta sección encontrarás respuestas a las dudas más habituales sobre nuestros servicios de salud visual y terapia optométrica.
Te ayudamos a comprender mejor cómo trabajamos, qué tratamientos ofrecemos y cómo podemos mejorar tu bienestar visual de forma personalizada.
Tabla de contenidos
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Sí, trabajamos con cita previa para poder ofrecer una atención personalizada y adaptada a cada paciente.
Las sesiones tienen una duración aproximada de 45 a 50 minutos, dependiendo del tipo de ejercicios y del progreso del paciente.
Sí. Puedes solicitar cita directamente desde nuestra web o escribirnos por WhatsApp al 640 13 81 02 para concertar una visita.
Contamos con un equipo de optometristas especializados en terapia visual, baja visión y contactología, comprometidos con la mejora de la salud visual de cada paciente.
Sí, atendemos niños, adolescentes, adultos y personas mayores, adaptando cada evaluación y tratamiento a sus necesidades visuales.
Evaluaciones y examenes visuales
Se recomienda realizar una revisión visual completa al menos una vez al año, aunque la frecuencia puede variar según la edad, el uso visual o la presencia de síntomas. En niños y personas con antecedentes visuales, puede ser necesario un control más frecuente.
La revisión óptica se centra principalmente en la graduación de las gafas o lentes de contacto, mientras que la evaluación optométrica analiza cómo funciona el sistema visual en su conjunto: coordinación binocular, enfoque, percepción visual y eficacia visual.
El examen optométrico incluye pruebas de agudeza visual, refracción, coordinación binocular, acomodación, movimientos oculares, percepción visual y visión estereoscópica, entre otras. Todo se adapta a las necesidades de cada paciente.
La duración media es de 60 a 90 minutos, dependiendo del caso y de las pruebas necesarias. En algunos casos específicos se pueden requerir sesiones adicionales o pruebas complementarias.
Sí. No es necesario un informe médico previo para realizar una evaluación optométrica. Cualquier persona que perciba dificultades visuales o quiera revisar su visión puede acudir directamente a nuestra clínica.
Dolores de cabeza, visión borrosa, fatiga visual, dificultad para concentrarse, molestias al leer o pérdida de rendimiento escolar o laboral son señales de que conviene realizar una revisión visual completa.
Terapia visual
La terapia visual es un tratamiento personalizado basado en ejercicios optométricos diseñados para mejorar la coordinación, el enfoque y la eficacia del sistema visual. Su objetivo es reeducar la conexión entre los ojos y el cerebro.
Se aplica en casos de estrabismo, ambliopía (ojo vago), problemas de enfoque, visión doble, dificultades en la lectura, bajo rendimiento escolar o tras un daño cerebral que afecte a la visión.
Cada sesión combina ejercicios específicos, herramientas digitales y técnicas visuales personalizadas. Se trabaja de forma dinámica y progresiva, tanto en consulta como con tareas para casa, según el plan de tratamiento.
Depende del diagnóstico, pero suele oscilar entre 3 y 9 meses, con sesiones semanales de unos 45 minutos. La duración se adapta al ritmo de mejora y a las necesidades de cada paciente. Según el caso, el número de sesiones puede variar. También afectará si se acompaña de trabajo en casa.
Sí. Aunque muchas terapias comienzan en la infancia, los adultos también pueden mejorar su rendimiento visual y recuperar habilidades tras años de esfuerzo visual o lesiones neurológicas, así como p
La mayoría de los pacientes nota una mejora gradual en su confort, rendimiento visual y concentración en pocas semanas. Los resultados son duraderos si se realiza el programa de forma constante.
No siempre. En muchos casos, la terapia complementa el uso de gafas o lentes de contacto, mejorando las funciones visuales que no dependen solo de la graduación.
Optometría pediátrica
Acercarse mucho a los objetos, guiñar un ojo, torcer la cabeza, saltarse líneas al leer, escribir con mala postura o mostrar falta de atención son signos que pueden indicar un problema visual.
Más del 80 % de la información escolar entra por los ojos. Una dificultad visual no detectada puede provocar bajo rendimiento, falta de atención, problemas de lectura o comprensión lectora.
El oftalmólogo se centra en la salud ocular y estructura del ojo, mientras que el optometrista evalúa cómo el niño utiliza su visión para aprender, leer y concentrarse.
Dependiendo del caso, puede incluir terapia visual, entrenamiento oculomotor, ejercicios de coordinación binocular o adaptación de lentes especiales, siempre de forma lúdica y adaptada a su edad.
Baja visión
Se habla de baja visión cuando la agudeza o el campo visual están reducidos incluso con gafas o lentes convencionales, dificultando la lectura, la orientación o las tareas diarias.
Aunque la baja visión no se cura, puede rehabilitarse mediante el uso de ayudas ópticas, entrenamiento visual y estrategias de adaptación que permiten aprovechar al máximo la visión útil.
Existen lupas, telescopios, sistemas electrónicos, filtros selectivos y ayudas de magnificación, además de programas de reeducación para mejorar la autonomía visual.
A personas con degeneración macular, glaucoma, retinopatía diabética, daño cerebral u otras patologías oculares que limiten su capacidad visual.
Se evalúa la visión funcional, se seleccionan ayudas ópticas personalizadas y se entrenan estrategias visuales para maximizar el uso del resto visual en las tareas cotidianas.
Aunque es más frecuente en personas mayores, también puede afectar a niños y adultos jóvenes con enfermedades o daños oculares específicos.
Miopía, hipermetropía y astigmatismo
La miopía causa visión borrosa de lejos, la hipermetropía dificulta el enfoque cercano y el astigmatismo distorsiona las imágenes a todas las distancias por irregularidades en la córnea.
Dolor de cabeza, visión borrosa, fatiga visual, entrecerrar los ojos o frotárselos con frecuencia son señales comunes de un error refractivo.
Algunos factores son genéticos, pero el control del tiempo en pantallas, las pausas visuales y la exposición a la luz natural ayudan a reducir su progresión, sobre todo en la miopía.
Es un tratamiento optométrico diseñado para frenar la progresión de la miopía en niños y adolescentes mediante lentes especiales, terapia visual o técnicas como la ortoqueratología.
Consiste en lentes de contacto rígidas que se usan por la noche, modificando temporalmente la forma de la córnea para ver bien durante el día sin gafas ni lentes.
Generalmente a partir de los 7 u 8 años, siempre tras una valoración completa para confirmar que el ojo y la córnea están preparados.
Estrabismo y ambliopía
El estrabismo es la desviación de un ojo respecto al otro, mientras que la ambliopía es la disminución de visión en un ojo que no se usa correctamente durante el desarrollo visual.
Puede deberse a problemas de coordinación ocular, desequilibrios musculares o dificultades neurológicas en el control visual.
En muchos casos, sí. La terapia visual puede mejorar el alineamiento y la coordinación binocular, evitando o complementando la cirugía.
A través de programas de entrenamiento visual y estimulación binocular, aprovechando la neuroplasticidad del cerebro, también en edades adultas.
En algunos casos, sí, aunque actualmente se combina con técnicas de terapia visual binocular, más eficaces y menos invasivas.
Una mejor alineación ocular, reducción de la fatiga visual y aumento de la agudeza y coordinación, mejorando la calidad visual global.
Daño cerebral y rehabilitación visual
Pueden presentarse visión doble, pérdida de campo visual, dificultad para enfocar, problemas de coordinación ojo-mano o percepción espacial alterada.
Mediante programas de rehabilitación optométrica, se estimulan las funciones visuales afectadas y se restablece la comunicación entre ojos y cerebro.
Ejercicios de seguimiento ocular, coordinación binocular, percepción espacial, equilibrio y control de movimientos oculares, adaptados a cada paciente.
Sí. Trabajamos de forma multidisciplinar con neurólogos, fisioterapeutas y logopedas para favorecer una recuperación integral.
Depende del tipo y gravedad del daño cerebral, pero generalmente requiere varios meses de trabajo progresivo y personalizado.
