Hoy os presentamos el caso de L., un paciente que acudió a nosotros tras el cierre de su centro anterior. L. se había sometido a un trasplante de córnea en ambos ojos de forma satisfactoria, pero sufría un problema grave: las lentes de contacto que le adaptaron originalmente le causaban dolor, úlceras y requerían tratamiento oftalmológico constante.
«Lo que hoy comentamos es un caso totalmente real que acudió hace un año a nuestra consulta en Valencia.» — Equipo de Educando tu Mirada
El proceso de diagnóstico
Para abordar este caso, decidimos explorar las estructuras del ojo con dos herramientas fundamentales:
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Topógrafo: Vital para valorar los radios y el diámetro de la córnea (tanto cara anterior como posterior), algo crítico tras un trasplante.
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Lámpara de hendidura: Nos permite evaluar el estado general de los ojos, la evolución del trasplante y detectar posibles heridas en la superficie ocular.
Os presento las topografías iniciales de ambos ojos

Como se aprecia en las imágenes, las córneas eran totalmente irregulares. La agudeza visual máxima del paciente era de apenas 0.3 en cada ojo y con mucha dificultad. L. no podía aguantar ni una hora con sus lentes previas por el dolor.
¿Qué hicimos? Analizamos sus lentes antiguas mediante fluoresceína (fluorogramas). Esta técnica nos permite ver exactamente cómo «pisa» la lente sobre el ojo. Observamos que le habían adaptado lentes esclerales que, erróneamente, estaban apoyando directamente sobre la córnea trasplantada, provocando el enrojecimiento y las lesiones.
La lente analizada:


Las lentes esclerales (de unos 14mm de diámetro) deben apoyarse únicamente en la esclera (la parte blanca del ojo) y «saltar» la córnea sin tocarla. En el caso de L., el roce era el culpable de todo su malestar.
Nuestra solución: Una nueva adaptación escleral
Planteamos una nueva adaptación respetando el principio básico: cero contacto con la córnea. Aunque partíamos de una miopía de -5.00 y una visión muy baja (0.3), esperábamos que un diseño mejorado cambiara radicalmente su situación.
Tras probar varios diseños (OneFit de Tiedra), optamos finalmente por el diseño ICD de Lenticon.
Nuevas lentes de contacto: El resultado
Con las nuevas lentes, conseguimos separarlas totalmente del trasplante. Los resultados fueron espectaculares:
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Comodidad: Mejora radical, permitiendo un uso prolongado sin dolor.
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Agudeza Visual: Subió hasta 0.9 en el ojo derecho y 0.8+ en el izquierdo. ¡Mucho mejor de lo que veía incluso con sus gafas!
Además de la separación, vigilamos que no existiera «blanqueo» (ausencia de riego sanguíneo) en la zona de apoyo para garantizar la salud ocular a largo plazo.
Antes y Después

Los cambios son evidentes. En casos de trasplante corneal, y con la autorización del oftalmólogo, una adaptación escleral bien ejecutada no solo recupera la visión, sino también la visión binocular y la calidad de vida del paciente. La expresión de L. cambió por completo en cuanto empezamos a probar las nuevas lentes.
