El Daño Cerebral Adquirido (DCA) es la afectación de las estructuras encefálicas en personas que, habiendo nacido sin ningún tipo de daño cerebral, sufren en un momento posterior de su vida lesiones que provocan una afectación del funcionamiento cognitivo, emocional, conductual y/o físico.
Causas más comunes:
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Traumatismo craneoencefálico: Lesión por un trauma o golpe (accidentes de tráfico, laborales o deportivos).
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Ictus: Accidentes cerebrovasculares (embolias, trombosis o hemorragias).
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Anoxias o hipoxias: Falta de oxigenación del cerebro, lo que provoca muerte neuronal.
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Tumores cerebrales: Daño causado por el tumor o por los procedimientos para eliminarlo (cirugía, radiación).
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Otras causas: Encefalitis (infecciosas o víricas) o envenenamiento por tóxicos.
¿Qué nos puede ocurrir tras un daño cerebral?
La visión es la forma en que el cerebro «toca» el mundo. Si este sistema se ve afectado, nuestra realidad cambia por completo. Algunos de los signos y síntomas visuales más frecuentes tras un DCA son:
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Diplopía: Ver doble tanto de lejos como de cerca.
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Dificultad de enfoque: No ver bien los objetos cercanos.
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Molestias físicas: Dolores de cabeza, ojos cansados o rojez ocular.
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Estrabismo: Desviación de un ojo o incapacidad de usar ambos ojos a la vez.
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Problemas de lectura: Saltarse líneas, falta de comprensión o necesidad de releer varias veces.
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Inestabilidad: Mareos con movimientos bruscos o dificultad para caminar.
La frustración de no poder leer
Muchos pacientes me cuentan en gabinete que antes devoraban libros y ahora los acumulan en la mesita de noche; la cantidad de molestias visuales les impide terminar siquiera una página. Como lector, entiendo perfectamente esa frustración y el vacío que genera. Estas dificultades no solo afectan al ocio, sino que en muchos casos impiden retomar la vida laboral o manipular objetos cotidianos con seguridad.
Soluciones visuales en Educando tu Mirada
En nuestra consulta, pulimos cada tratamiento de forma individualizada y personalizada. No existen dos daños cerebrales iguales, por lo que las soluciones deben adaptarse a la medida de cada paciente:
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Terapia Visual: Nuestra opción prioritaria para mejorar las habilidades afectadas e intentar generar nuevos esquemas neurológicos.
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Lentes de alto rendimiento: Lentes específicas para mejorar el enfoque o la binocularidad.
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Prismas Gemelos: Fundamentales para mejorar la postura y la percepción espacial del paciente.
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Ayudas prismáticas: Uso de prismas, spots o filtros para eliminar la visión doble.
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Lentes de contacto: Adaptaciones especiales según el caso.
Si tú o un familiar estáis pasando por este proceso, recordad que hay esperanza y herramientas para recuperar vuestra calidad de vida visual. No dudéis en consultarnos.
