En este post quiero presentaros a la lágrima. Es una parte fundamental del ojo y de su sistema óptico. ¿Qué significa esto? Que dependiendo de la cantidad y, sobre todo, de la calidad de nuestra lágrima, tendremos una mejor o peor visión.
Aunque todos sabemos que son esas «gotas de agua» que salen de los ojos, la realidad es que su estructura es mucho más sofisticada.
¿Sabemos bien qué es la lágrima?
La lágrima es una película fluida que recubre toda la superficie ocular (córnea y conjuntiva). Como puedes ver en la imagen, no es solo agua; consta de 3 capas esenciales:
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Capa Lipídica (Externa): Formada por grasas (lípidos) secretadas por las glándulas de Meibomio. Su función es evitar que la lágrima se evapore demasiado rápido.
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Capa Acuosa (Intermedia): Supone el 90% del espesor de la lágrima. Contiene agua, sales y proteínas. Es la encargada de nutrir y defender el ojo.
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Capa de Mucina (Interna): Es la que está en contacto directo con el ojo. Permite que la lágrima se «pegue» a la superficie ocular y se reparta de forma uniforme.
¿Cuáles son sus funciones?
Son muchas y vitales para tu salud visual:
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Hidratación: Evita que la córnea se seque.
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Lubricación: Permite que los párpados se deslicen suavemente sin irritar el ojo al parpadear.
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Nutrición: Suministra oxígeno directamente a la córnea.
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Defensa: Contiene sustancias antibacterianas para protegernos de infecciones.
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Limpieza: Arrastra restos de suciedad o cuerpos extraños.
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Refractiva: Mantiene la superficie del ojo lisa y uniforme. Si la lágrima se rompe, la visión se vuelve borrosa inmediatamente.
Síntomas de una mala película lagrimal
Cuando la lágrima no funciona bien, el cuerpo nos avisa con:
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Sensación de arenilla o cuerpo extraño.
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Ardor, escozor y ojos enrojecidos.
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Picores y mayor tendencia a conjuntivitis o blefaritis.
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Cansancio ocular y dolor de cabeza.
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Deslumbramientos y visión inestable.
¿Qué puedes hacer si tienes estos síntomas?
El problema de la lágrima (ojo seco) puede tener orígenes muy distintos: ambientales, nutricionales o incluso genéticos. Lo primero es acudir al oftalmólogo u optometrista para determinar la causa, pero aquí tienes unos consejos básicos que ayudan mucho:
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Nutrición: Incluye suficiente Omega 3 en tu dieta.
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Higiene ocular: Realiza lavados con suero fisiológico frío (guárdalo en la nevera) al levantarte y antes de dormir.
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Hidratación: Usa lágrimas artificiales con Ácido Hialurónico. Cuanto mayor sea la concentración, más durará la hidratación, aunque notarás una visión algo más densa al aplicarla.
La combinación de frío (suero) y lágrima artificial suele mejorar drásticamente la sintomatología en la mayoría de los casos.

